FÁBRICA RECUPERADA17 de Octubre de 2017

MAC BODY: LA HISTORIA DE UNA REVOLUCIÓN

La marca lleva más de treinta años en el mercado de la ropa de niños. Hace 10 que la producción pasó a manos de sus trabajadores, luego de que los dueños fundieran la empresa por completo y abandonaran a sus empleados. La planta, ubicada en Andonaegui 2720, a pocas cuadras de la estación Juan Manuel de Rosas, hoy sigue adelante a pesar de los obstáculos que se le presentan en la actualidad.

La fábrica de tres pisos ocupa un cuarto de manzana. Ahora, las coloridas pinturas que la rodean hacen alusión al derecho al trabajo, a la justicia y a la cooperativa que conformaron los trabajadores de la empresa. Allí, hace una década, cuarenta empleados decidieron hacer frente al “Vayan buscando otro laburito” que los hermanos Silverman, dueños del lugar, les dijeron poco antes de desaparecer de la escena.

Durante el 2000, Mac Body fue récord en ventas en el mercado de indumentaria infantil. Para sostener ese nivel de demanda eran casi trescientos empleados repartidos entre la planta y las 20 sucursales que tenía la empresa, pero toda esa gente fue despedida o expulsada cuando sus condiciones laborales comenzaron a empeorar cada vez más.



CRÓNICA DE LA TOMA.

Hacía meses que no les pagaban el sueldo. Sabían que las deudas en la fábrica iban en aumento, y que las cosas no estaban bien. Algunas sucursales cerraban de golpe, sin brindar ningún tipo de explicación a los empleados. Ellos lloraban, por sus puestos de trabajo. Por la bronca. Por la impotencia de no poder hacer nada al respecto.

Era 11 de mayo de 2007 y la frase patronal retumbó en sus oídos:
-Vayan buscando otro laburito, les dijo Silverman
-El que se va a tener que ir sos vos, nosotros estuvimos aguantando todas las crisis, le respondió Gastón Peña, uno de los trabajadores de la empresa.

Ese fue un momento clave. El sindicato les aconsejó que no se movieran del lugar, previendo que al día siguiente ya no pudieran ingresar a la planta, y así comenzó la revolución. Los empleados se quedaron en el predio: la toma había empezado.

Aquella medida fue implementada para obligar a los dueños a que les pagaran las indemnizaciones. Pero los hermanos Silverman aparecieron una sola vez durante los 16 días que duró la toma, con el sólo objetivo de ingresar a su propiedad. Sin embargo, la pretensión acabó cuando los empleados les dijeron que la única opción que tenían era ir al Ministerio de Trabajo a hacerles una oferta.

Los Silverman nunca más aparecieron, y después de permanecer más de dos semanas en la planta, los trabajadores decidieron que ya era tiempo de remontar Mac Body.



LA TRANSFORMACIÓN.

“Trabajar en cooperativa es como pensar en un familia que vive bajo un mismo techo. Todos comparten los gastos, la limpieza, el mantenimiento y eligen si tener wi fi o no, o los servicios que usen. Lo más difícil para una fábrica recuperada es mantener la planta, porque son espacios que tienen muchos metros. Además pagar los impuestos como luz y gas es una lucha. Muchas veces se hace complicado no tener un patrón que te diga qué es lo que tenes que hacer, cuál va a ser tu sueldo, o que te brinde soluciones a tus problemas. Pero veo la autogestión como algo humanamente positivo, porque es una manera de crecer como persona a nivel social. Te da valores, te genera inquietudes, te permite pensar más allá del sistema ya pautado y lo más importante es que te enseña a vivir en comunidad”, explicó Catalina Ginunta, hoy profesora de cerámica de la fábrica.



Y es que la planta hoy no sólo funciona Mac Body, sino que también se realizan diversos talleres abiertos a la comunidad. El curso de fileteado y de cerámica son algunos ejemplos, y tienen el objetivo de brindarles a los vecinos un espacio de unión y romper con los prejuicios que muchas veces se forman alrededor de las fábricas recuperadas. “Nuestro sueño es que este lugar se convierta en una sociedad de fomento y ayudar a la comunidad”, dicen los integrantes de la cooperativa.



Actualmente, en la fábrica, la parte de producción está constituìda por la Red Textil Cooperativa de la que forman parte la Cooperativa Mac Body- que es la que realizó la recuperación- y Kabrones, que se encuentra a cargo de las máquinas de bordado y se ocupa de dar oficio a quienes estuvieron en situación de encierro o fueron víctimas de trabajo esclavo.

Este año el Gobierno de la Ciudad le dió a Mac Body un reconocimiento por los 10 años de autogestión. De esta manera, lo que fue el lucro a través de los trabajadores y la falta de otorgamiento de dignidad hacia ellos, ahora se transformó en empleo sustentable, solidaridad y en un ejemplo para toda la comunidad de Villa Urquiza.