ESCUELA FRANCISCO MORAZÁN01 de Octubre de 2017

EL PROYECTO QUE FLORECE

Hace un año, gracias a la mudanza de la primaria Nº 24 Francisco Morazán, el colegio se convirtió en un espacio verde. En el nuevo edificio los alumnos construyeron canteros en la terraza y en los balcones, que hoy están dando sus frutos. Los directivos contaron cómo este lugar tranquiliza a los chicos y crea un clima especial.

En Septiembre los canteros rebalsan de plantas y nuevos pimpollos, como resultado de un trabajo de toda la comunidad escolar. Los niños que acuden al Morazán, además de presenciar las materias obligatorias en las aulas, tienen un lugar donde recrear al aire libre y aprender a cuidar la vegetación. “Es importante que los niños se conecten con la naturaleza. Cuando están con las plantas uno puede darse cuenta como se les va el stress y se concentran en realizar las tareas que les corresponden. Es importante que desde las aulas los chicos puedan ver algo más que cemento”, explicó Dafne Georgopulos, la directora del colegio.

La idea de llevar a cabo los canteros se trabajó transversalmente desde las distintas asignaturas. En tecnología, los más chicos aprendieron sistemas de riego y realizaron espantapájaros. La bibliotecaria ayudó a recabar información sobre las especies que estaban manipulando y el profesor de música también aportó, ya que tocó junto a los niños la canción Cactus de Gustavo Cerati y la difundieron por todo el barrio.



Por su parte, Patricia Rota, la bibliotecaria, agregó: “Nosotros tenemos la idea de auto abastecernos. Por eso, los alumnos venden plantines por 2 y 5 pesos en actos escolares. De esta manera, con la plata que se junta, se compran los materiales necesarios para mantener los canteros, así sean semillas, pesticidas o tierra”.

Además, el colegio participa de otras maneras con el medio ambiente. Separan la basura, reciclan los materiales y se capacita constantemente a los maestros para que les transmitan a los chicos nuevas formas de colaborar con el ecosistema. Esta primaria es ejemplar en el Villa Urquiza por el proyecto que realiza y porque le permite a los más pequeños entablar una relación con el hábitat y la flora que los rodea.