CURA FABIÁN BÁEZ28 de Abril de 2017

EL MEJOR ALUMNO DE FRANCISCO

DESDE 2015 ESTÁ AL FRENTE DE LA PARROQUIA MARÍA REINA, EN CERETTI Y ROOSEVELT. EN UN MANO A MANO CON SOYDEURQUIZA.COM CUENTA CÓMO VE AL BARRIO, ASEGURA QUE HOY LA GENTE ESTÁ MÁS SOLA Y RESPONDE POR QUÉ SIENTE QUE EL PAPA, SU MENTOR, NUNCA VENDRÁ A LA ARGENTINA.
Fabián Báez nació en Misiones, estudió Derecho y antes de terminar la carrera entró al Seminario.


Fabián Báez se ordenó hace 17 años y empezó su sacerdocio en Villa Urquiza: de 2000 a 2004 estuvo en la parroquia Espíritu Santo de Pacheco y Mendoza. El destino lo fue llevando por distintas iglesias de la Ciudad hasta que en 2015 regresó al barrio para estar al frente de María Reina, la pequeña parroquia ubicada en Ceretti y Roosevelt. Su mentor y referente a lo largo de su carrera fue Jorge Bergoglio, quien en 2013 se convirtió en el primer Papa argentino de la historia.

¿Cómo fue tu vuelta a Villa Urquiza?
Yo estaba como sacerdote en San Cayetano, en Liniers, y se abrió una chance para venir como párroco a María Reina. El arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, me la ofreció y yo acepté encantado.

Habían pasado más de 10 años, ¿cómo encontraste al barrio?
La sensación fue de cambio. El recuerdo que yo tenía de Urquiza era mucho más de barrio, ahora está lleno de edificios y construcciones. Noté un fuerte cambio en ese sentido. En toda la zona hay una explosión inmobiliaria muy fuerte: en esta manzana se están construyendo 5 edificios nuevos. Por un lado está esa reconfiguración y por el otro convivo con vecinos que están acá hace 60 años.

¿Y te gustó lo que encontraste?
Sí, a Urquiza lo veo un barrio joven, con mucha gente joven, que está arrancando proyectos, parejas que tienen su primer departamento. Esa realidad convive con casas muy lindas de personas que han invertido y quieren vivir en un barrio tranquilo. Todavía tiene mucho de barrio y, a la vez, cercanía con todo. El subte cambió todo también. Yo veo un barrio que está creciendo muchísimo como lugar, como espacio. Si la situación económica del país fuera mejor habría muchísimos proyectos más todavía. Hay mercado para todo acá.

¿Notás que hay inseguridad?
Si bien la Ciudad es insegura en todos lados, Villa Urquiza no es particularmente inseguro. Escucho que la gente dice que tiene miedo de cruzar el túnel de noche, o de pasar por el cruce de Aizpurúa que es oscuro. Pero más bien son cosas que escucho de la gente que viene a la parroquia, pero en este tiempo no viví ninguna situación de conflicto.

¿Y ves droga en el barrio?
Algo veo, pero no veo que sea un problema como sí lo veía en Liniers. Imagino que el problema existe y es real, pero no es algo que yo lo note en la calle.

¿Cuánte gente viene a misa actualmente?
María Reina es una parroquia muy chiquita. Los días de semana vienen 20 personas aproximadamente y los fines de semana serán 50. Esta parroquia siempre fue así, muy chiquita. También tenemos Cáritas y acompañamos a 35 familias del barrio con bolsas de alimentos y ropa. Nuestro radio parroquial es Constituyentes, Congreso, Altolaguirre y Olazábal.

¿Cuáles son tus objetivos en María Reina?
Desde lo edilicio el primer desafío fue arreglar los techos por la lluvia. Eso gracias a Dios, al trabajo y la generosidad de la gente se pudo hacer. Ahora nos queda una segunda etapa que es la de arreglar el templo. Desde lo pastoral creo que el primer objetivo es poder hacer de la parroquia una parroquia móvil, es un desafío que tenemos. Vamos a dar misa a los geriátricos, tratamos en la medida de lo posible salir a la esquina para decir "la Iglesia está acá presente".

¿Hay algo que ahora no tenés en la parroquia y te gustaría tener?
Sí, tener la iglesia abierta todo el día, pero habría que tener alguien que pudiera cuidarla y eso obliga una serie de circunstancias económicas. Ahora abrimos a las 18. Está con la reja porque lamentablemente sin la reja no se puede dejar. Han entrado y se llevaron un parlante. Nos encantaría poder tenerla abierta todo el tiempo, pero todavía no están dadas las condiciones.

La entrada a la parroquia María Reina, por ahora con rejas.


¿Sentís que cambiaron las necesidades espirituales de la gente?
Claro que sí. Hace 50 años todo el mundo se casaba, todo el mundo iba a misa, todo el mundo se confesaba. Ahora las necesidades espirituales son otras, pero yo soy cura y la iglesia tiene que estar abierta para las necesidades espirituales de nuestra gente. Entonces hay que estar atento a ver qué necesita la gente. A veces necesita hablar, por eso antes de misa pongo sillones en el atrio para que los vecinos se acerquen a charlar. Generar puentes es el desafío. La gente está más sola, con más angustia, y estamos todos muy encerrados en nosotros mismos. Necesitamos, aunque sea, tomar un mate con alguien. Hay mucha gente que llega a su casa y está sola. Ni siquiera digo resolver un problema, sino sentarse a hablar con alguien. Creo que los tiempos están cambiando y nosotros como Iglesia tenemos que adaptarnos a estos tiempos. Por eso el objetivo es que esta parroquia pueda darle al barrio un servicio espiritual, que cuando alguien necesite algo espiritualmente acá lo pueda encontrar.

FRANCISCO, SU REFERENTE

El padre Fabián cuenta en primera persona su relación con Jorge Bergoglio:

"Lo conocí en 1988. Yo recién empezaba la carrera de Derecho y él confesaba en la iglesia de los jesuitas. Era un cura, ni siquiera era obispo. Me confesé con él varias veces y ahí generé un vínculo. Luego lo fui a ver un día y no estaba más, lo habían mandado a Córdoba, lo perdí de vista completamente. Lo vuelvo a ver en 1992, cuando yo estaba entrando al seminario y él volvía a Buenos Aires como obispo auxiliar, ahí nos reencontramos. Luego él quedó como arzobispo de Buenos Aires: me ordenó diácono, sacerdote y fue mi obispo durante mis primeros 14 años de cura. No soy amigo de él, pero siempre tuve una relación cercana. Para mí siempre fue un hombre de consulta permanente, siempre acudí a él. De hecho ahora se lo extraña mucho".

El padre Fabían conoce a Bergoglio hace casi 30 años.


¿Cómo viviste el momento cuando lo nombraron Papa?
Yo era cura en la iglesia del Pilar, en Recoleta. Estaba con otros 3 sacerdotes y cuando escucho que dicen “Jorge Mario” fue como un tsunami, un impacto interior tan fuerte que caí de rodillas y me puse a llorar. No lo podía creer, era algo increíble. Nunca terminás de caer. Cuando puedo voy a verlo, cada vez se lo ve más ocupado, no quiero molestarlo. Me pasa eso cada vez que voy, no le quiero robar tiempo en saludarlo porque cada segundo es un segundo que le robás a él para que descanse. Tiene 80 años y hace dos que no tiene un día libre, que no suspende nada. Trabaja de lunes a lunes, es increíble el ritmo que lleva.

¿Creés que vendrá a la Argentina?
No creo que venga porque es muy generoso. Una vez charlando con él me dijo: “Por cada país que voy, sé que hay al menos 50 a los que no voy a ir”. Es una mirada como Papa, no como argentino. Y no es que Argentina lo esté necesitando por alguna cosa puntual. Si bien sería una alegría enorme yo creo que él no debe considerarlo como una necesidad. Humanamente para él sí debe ser una necesidad, pero no creo que considere como una necesidad que el Papa venga a Argentina. Cuando lo eligieron me dio esa impresión, que nunca va a venir.

En enero de 2014, Fabián Báez fue al Vaticano. Francisco lo reconoció entre la multitud y lo invitó a subir al Papamóvil. Mirá el video de ese momento:



REDES SOCIALES
"Un día vino un muchacho joven a pedir un traje, porque tenía una entrevista de trabajo. Entró una tarde y lo necesitaba para el día siguiente al mediodía. No sabía cómo resolverlo, entonces se me ocurrió ponerlo en Twitter. Esa noche tenía dos trajes en la parroquia. Al día siguiente volvió, se los probó y se llevó el que mejor le quedaba".

CUÁNDO HAY MISA
"En la parroquia María Reina (Ceretti 2622) hay misa todos los días a las 19. Los lunes hay misa por los enfermos y los miércoles tenemos un momento de oración eucarística después de misa, es como un oasis de paz".